miércoles, 31 de octubre de 2012

¿Qué es el SIDA? 

  
Las siglas SIDA significan: Síndrome de inmunodeficiencia adquirida
El SIDA es una afección médica. A una persona se le diagnostica SIDA cuando su sistema inmunológico es demasiado débil para combatir las infecciones.
Desde que el SIDA se identificó por primera vez a comienzos de la década de los ochenta, un número sin precedentes de personas se vieron afectadas por la epidemia mundial de SIDA. Actualmente, se calcula que hay 33,3 millones de personas que viven con VIH/SIDA.

  

El SIDA es provocado por el virus del VIH.
El VIH es un virus que ataca gradualmente las células del sistema inmunológico. Como el virus del VIH daña en forma progresiva estas células, el cuerpo se vuelve más vulnerable a las infecciones, las cuales son más difíciles de combatir. Se dice que una persona tiene SIDA cuando la infección por VIH está en un nivel muy avanzado. Pueden pasar años antes de que el VIH haya producido suficiente daño en el sistema inmunológico y que el SIDA se desarrolle.



¿Cuáles son los síntomas del SIDA?

A una persona se le diagnostica SIDA cuando ha desarrollado una afección o un síntoma relacionado con el SIDA. Lo anterior se denomina infección oportunista o cáncer relacionado con el SIDA. Las infecciones se denominan ‘oportunistas’ porque aprovechan la oportunidad que les ofrece un sistema inmunológico debilitado.
Es posible que a alguien se le diagnostique SIDA incluso si no ha desarrollado una infección oportunista. El SIDA se puede diagnosticar cuando el número de células del sistema inmunológico (células CD4) en la sangre de una persona VIH positivo se reduce a un cierto nivel.

¿El SIDA se puede tratar?

El tratamiento antirretrovírico puede prolongar el tiempo transcurrido entre la infección por VIH y la manifestación del SIDA. Las politerapias modernas son altamente eficaces, y una persona infectada con VIH que está recibiendo tratamiento podría vivir toda la vida sin desarrollar SIDA.
Un diagnóstico de SIDA no necesariamente equivale a una sentencia de muerte. Muchas personas aún pueden salir beneficiadas al comenzar una terapia antirretrovírica, incluso una vez que hayan desarrollado una enfermedad característica del SIDA. También se han desarrollado mejores tratamientos y medidas preventivas para las infecciones oportunistas a fin de mejorar la calidad y el tiempo de vida de las personas infectadas.
El tratamiento de algunas infecciones oportunistas es más fácil que aquel que se utiliza para otro tipo de infecciones. Las infecciones tales como el herpes zoster y la candidiasis de la boca, garganta o vagina, pueden tratarse en forma eficaz en numerosos entornos. Por otro lado, las infecciones más complejas, tales como la toxoplasmosis, deben tratarse con equipos e infraestructura médica de avanzada. Lamentablemente, muchas zonas de pocos recursos no cuentan con estos equipos.
También es importante que se proporcione tratamiento para lidiar con el dolor provocado por esta infección, el cual es experimentado por todas las personas que se encuentran en los niveles avanzados de la enfermedad. 





¿Hay cura para el SIDA?

Inquietantemente, muchas personas creen que hay una 'cura' para el SIDA, lo que los hace sentir más seguros y correr riesgos que no correrían de cualquier otra forma. No obstante, todavía no hay una cura para el SIDA. La única manera de evitar la infección es conocer cómo se transmite el VIH y las formas de prevención.

¿Cuántas personas han muerto de SIDA?

Desde que se identificaron los primeros casos de SIDA en el año 1981, más de 25 millones de personas han muerto a causa de esta enfermedad.

¿Por qué las personas aún desarrollan SIDA en la actualidad?

Aunque el tratamiento antirretrovírico puede evitar la manifestación del SIDA en una persona que vive con el virus del VIH, a numerosas personas se les diagnostica SIDA en la actualidad. Hay cuatro razones principales para esto:
  • En algunos países con pocos recursos, el tratamiento antirretrovírico no es accesible para todos. Incluso en los países más ricos, tales como los Estados Unidos, muchas personas no poseen seguro médico y no pueden afrontar el gasto económico de un tratamiento.
  • Algunas personas que se han infectado en la primera etapa de la epidemia antes de que la politerapia fuera accesible, han desarrollado resistencia a los medicamentos y en consecuencia, sus opciones de tratamiento se han restringido.
  • Muchas personas nunca se realizan la prueba de detección del VIH y solamente conocen su estado cuando desarrollan enfermedades relacionadas con la infección. Estas personas poseen un riesgo mayor de mortalidad, ya que responden más negativamente al tratamiento en esta etapa.
  • A menudo, las personas que realizan el tratamiento no pueden cumplir con la ingesta de medicamentos ni tolerar sus efectos secundarios.

Cómo brindarle ayuda a un infectado

En las etapas posteriores de la infección, el infectado necesitará cuidados paliativos y apoyo emocional. En muchas partes del mundo, los amigos, la familia y las organizaciones de lucha contra el SIDA proporcionan cuidados en el entorno doméstico. Éste es el caso en países con alta prevalencia de VIH y sistemas de salud colapsados.
El cuidado en la última etapa de la enfermedad se vuelve necesario. En esta etapa, la preparación para la muerte y el debate abierto acerca de si la persona va a morir, a menudo, contribuye con el tratamiento de determinadas cuestiones problemáticas y la garantía de que se respeten los deseos finales de la persona.

La epidemia mundial de SIDA

Alrededor de 2,6 millones de personas se infectaron en el 2009 y, en este mismo año, 2 millones de personas murieron de SIDA. África subsahariana es la zona más afectada por la epidemia. En el 2009, aproximadamente tres cuartos de las muertes por SIDA se produjeron en esta región.
La epidemia ha tenido un impacto devastador en las sociedades, economías e infraestructuras. En los países más gravemente afectados, la esperanza de vida se ha reducido a 20 años. Los adultos jóvenes durante los años productivos son la población de mayor riesgo. Por lo tanto, muchos países han padecido una reducción del crecimiento económico y un incremento de la pobreza interna. En Asia, esta infección provoca una pérdida de la productividad mayor que cualquier otra afección. Los años más productivos de un adulto son también aquéllos en donde se incrementan las posibilidades de reproducción. Además, aquéllos que han muerto de SIDA suelen dejar hijos huérfanos. Más de 16 millones de niños han perdido a uno o a ambos de sus padres a causa del SIDA.
En los últimos años, la respuesta a la epidemia se ha intensificado. En los últimos diez años, en los países de ingresos bajos a medios, el gasto invertido en esta infección se ha sextuplicado. También se ha incrementado el número de personas que realizan tratamientos antirretrovíricos; el número anual de muertes por SIDA ha disminuido, y el porcentaje mundial de infectados con VIH se ha estabilizado.
No obstante, los logros recientes no deben llevarnos a tomar actitudes complacientes. En todas partes del mundo, las personas infectadas con VIH aún enfrentan el estigma social y la discriminación que provoca esta enfermedad. Además, muchas personas no pueden acceder al tratamiento y los cuidados adecuados. En los Estados Unidos y algunos países de Europa occidental, central y oriental, las tasas de infectados se están elevando, lo que indica que la prevención es ahora más importante que nunca. Los esfuerzos preventivos que han evidenciado su eficacia deben incrementarse, y también deben alcanzarse los objetivos del tratamiento. Deben intensificarse los compromisos en el ámbito gubernamental y comunitario y deben llevarse a cabo de manera tal que un día el mundo pueda presenciar el final de esta epidemia mundial.

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